Análisis, reflexiones y propuestas desde el feminismo para los grupos de trabajo de la segunda conferencia de decrecimiento económico por la sostenibilidad ecológica y la equidad social
Sabemos que la economía del crecimiento no ha tenido en cuenta el agotamiento de los recursos y nos ha hecho creer en un falso progreso sin límites que ha dado estabilidad "simbólica" al sistema capitalista y al cual no hemos podido cuestionar hasta hace bien poco. Pero no sólo desde el ecologismo o desde el decrecimiento se realiza una crítica a este falso sostenimiento sin límites del sistema -que en ambos casos se basa sobre todo en los límites, explotación y consumo sin miramientos hacia los recursos-, sino que desde el feminismo se viene realizado un análisis crítico sacando a la luz otros procesos injustos a partir de los cuales el sistema se ha sostenido y ha parecido estable sólo "simbólicamente". Nos referimos a la absorción acrítica del patriarcado, de los estereotipos de los roles de género y de la división sexual del trabajo, que se encuentran estrechamente relacionados con las formas de estructuración social actual, como la familia nuclear, y que dan lugar a problemáticas concretas que las mujeres continuan sufriendo en mayor grado.
Estas formas de organización desigual de género no sólo han servido para intentar sustentar un capitalismo de otra manera insostenible, sino que además, no han sido tenidas en cuenta o analizadas críticamente por otros modelos económicos y sociales alternativos o contrarios al capitalismo. Y todavía, en muchas ocasiones, continúan sin hacerlo. Como ya dijo en 1975 la feminista Gayle Rubin en un conocido artículo, "Los análisis económicos y políticos no están completos si no tienen en cuenta a las mujeres, el matrimonio y la sexualidad." [1]
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[editar] 3. Economía/5. Reparto del trabajo
Marx hacía un análisis de la plusvalía entendida como el beneficio del patrón por la fuerza de trabajo del obrero contando la diferencia que salía entre el sueldo del trabajador y los beneficios obtenidos por el producto realizado. Sin embargo, como importantes figuras del socialismo y el marxismo ya señalaron a principios del siglo XX[2], y la segunda ola del feminismo continuó haciendo durante los años 60 y 70, quienes critican al capitalismo a menudo olvidan toda el trabajo realizado previo y durante para que el obrero pueda ocupar su lugar de trabajo. No es que el obrero aperece en su puesto de trabajo cual champiñón, sino que para poder estar en él primero ha sido alimentado (adquisición y cocina de la comida), vive en unas condiciones higiénicas mínimas (limpieza y cuidado del hogar), lleva la ropa debidamente limpia (limpieza de la ropa), etc[3].
Hasta hace poco, y todavía hoy en día, han sido las mujeres las encargadas de realizar este trabajo nunca contabilizado como tal, trabajos que se han denominado "procesos de sostenibilidad de la vida", y sin los cuales el capitalismo no sería posible. Trabajos que no han sido nunca valorados y que, paradójicamente, son tan necesarios para que la vida siga adelante. Dentro de éstos también se cuentan los trabajos de los “cuidados”: cuidar de las personas tanto en situaciones de necesidad imprescindible como la niñez, la vejez, enfermedades, movilidad reducida, etc., como en otras situaciones de necesidades cotidianas como son tomarse el tiempo y la dedicación para estar por las personas queridas, amistades...
Con el acceso paulatino de las mujeres a la cultura, a la universidad y al mundo del trabajo no ha habido cambios en esta realidad. No sólo las mujeres hoy en día trabajan fuera de casa sino que continúan haciéndolo adentro, realizando aquellas tareas invisibilizades e inventando mil y una estrategias en detrimento de su calidad de vida. La disponibilidad desigual de tiempo que dedicar al trabajo remunerado, en relación con los hombres, es uno de los factores (junto con el fuerte sexismo todavía existente en nuestras culturas) que explican el fenómeno de la "precarización del trabajo femenino"[4]. Las mujeres a menudo desarrollan trabajos peor consideradas lejos de las instancias de poder, de la legitimidad y de la autoridad para la toma de decisiones; trabajos que son peor pagados (a veces incluso cuando son los mismos que realizan hombres), y donde se espera de ellas más versatilidad en cuanto a disposición horaria y tareas a realizar. Esta situación repercute directamente en la falta de independencia económica de la mujer y falta de autonomía, y se ve agravada en situaciones de poco acceso a la educación y en las situaciones, cada vez más comunes, de hogares monoparentales (madres solteras o separadas que deben sacar adelante a los hijos solas).
El hecho de que sean las mujeres quienes continúen haciéndose cargo de estos trabajos reproductivos y de cuidados da lugar a toda una dinámica de trabajos que quedan dentro del denominado "círculo femenino". Cuando no son ellas, son las abuelas o las hermanas o las tias las encargadas de suplir allí donde ellas no llegan, y en casos de buena situación económica se produce una externalización de este trabajo no mejor que el interno: la mercantilización del trabajo doméstico y del cuidado de las personas creando puestos de trabajo (la canguro, la mujer de la limpieza, la asistenta para las personas mayores,...) que no sólo han quedado relegados a círculos femeninos, sino que además, han sido y continúan siendo en precario (mal pagados, sin contratación ni seguridad social) y desde hace unos años los están asumiendo sobre todo personas migradas de sus países, que a su vez dejan de cuidar a sus familias para cuidar a las familias de los países occidentales. [5] Y todo para poder enviar un sueldo a un país de origen en situación de pobreza nuevamente debido a la explotación y supremacía de los países occidentales. Hace falta ver también qué pasa con las personas que no tienen otra familia que las ayude ni una situación económica que les permita pagar por estas tareas que no pueden asumir.
Por lo tanto, es este círculo vicioso el que hace falta romper y sólo es posible realizando cambios estructurales. No es posible la mal llamada por los políticos "conciliación de la vida laboral y familiar", como tampoco es posible remunerar todos estos trabajos invisibles puesto que no saldrían las cuentas (en España esto supondría 9'5 millones de puestos de trabajo a tiempo completo sólo contando el cuidado de los niños [6]).
Por otra parte, en una sociedad decrecentista e igualitaria debemos pensar cuáles son los trabajos mercantilizados que realmente queremos conservar, de cuáles queremos prescindir y cuáles queremos erradicar.
[editar] 11. Reutilizando casas vacías y cohabitando. /4. Propiedad privada
¿Cuál es pues, la estructura y la organización económica que puede integrar debidamente, es decir, sin basarse en desigualdades de clase (pobreza/riqueza) ni en desigualdades de género, la sostenibilidad de un sistema ecológico tanto con los recursos como con la sostenibilidad de la vida? Tenemos muy claro que con todo este sistema inestable y en crisis (pero simbólicamente en nuestros imaginarios, estable y equilibrado) tiene mucho que ver el sistema de estructura familiar. Es la familia nuclear la que genera estas desigualdades teniendo a dos individuos –la figura del "padre" y la figura de la "madre"– encargándose aisladamente de tareas diferentes. Doblemente aislados: cada uno por su parte condicionado por su rol tradicional del binomio hombre (solo y encargado de abastecer de un sueldo)/mujer (sola y encargada del cuidado familiar, el trabajo doméstico y, cada vez más, de abastecer de un sueldo también), y a la vez como pequeño núcleo familiar aislado de su posibilidad de compartir recursos y afectos de una manera más colectiva. Remarcamos aquí ésta como una de las más importantes estrategias del capitalismo para fomentar la propiedad privada, el individualismo y la división entre personas [7], y a la vez también como núcleo básico del funcionamiento del consumismo (la familia, la hipoteca, el coche (o coches), los niños, las vallas, etc).
En otro modelo de organización cómo podría ser la vida en comunidad, la cohabitación u otros modelos familiares (dónde podrían haber más de dos padres o madres) se podrían generar modelos organizativos para repartir equitativa e igualitariamente estas tareas visibles e invisibles sin pensar siquiera en quienes hacen qué, donde los roles de género tradicionales podrían quedar totalmente difusos (de hecho esto se trabaja ya en comunidades de jóvenes, e incluso siendo de generaciones con menos condicionamiento cultural del patriarcado, resulta muy difícil deshacerse de estos roles tan inculcados [8]), donde se redefiniera de una manera amplia la propiedad privada y dónde quedasen bien cubiertas las necesidades de sostenimiento de la vida. Del mismo modo que con un reparto más equitativo de los recursos, donde, el ejemplo de una lavadora para varios núcleos familiares es mucho más sostenible que una lavadora para cada núcleo, la reestructuración de los núcleos familiares y redefinición de los lazos afectivos posibilitaría una mejor gestión de los recursos y tiempo de las personas.
[editar] 29. Educación
De aquí vamos a parar al papel que tiene en todo esto la educación. La educación y la cultura que hemos recibido nos ha disgregado a las personas en extremos opuestos. No crece y se desarrolla igual una persona a la que de pequeña la han tratado con delicadeza y sensibilidad (las niñas) que a la que han tratado como fuerte y resistente (los niños). Sabemos que hay excepciones y mucha diversidad, pero en la mayoría de los casos ha sido así. Así como vemos que la sensibilidad no es una cuestión intrínseca o natural de las mujeres, o que la fortaleza tampoco es intrínseca o natural de los hombres.
Para una vida dentro el decrecimiento, donde la autogestión colectiva es un punto clave, es importante no repetir y reproducir estos roles. Es importante debenir personas fuertes y autónomas, empoderadas y capaces de realizar tareas diversas que comprenden, por ejemplo, cortar leña, gestionar un huerto de autoconsumo, realizar tareas de limpieza, de reparación y autoconstrucción de objetos, de estructuras necesarias para la vida, realizar tareas de cuidados y atención a las personas, etc.
Es necesaria una educación revisada donde la importancia recaiga en el saber hacer las cosas necesarias y no superfluas de la vida, en la empatía con el otro (para poder pensar algo más en colectivo y menos en individual) y sobre todo, en motivar roles activos en las personas sin división de géneros, tanto para la actividad cotidiana como para la actividad política (implicación real en una democracia real), para la creación de ciudadanos conscientes, críticos y activos en su entorno.
[editar] 20. Demografía y Decrecimiento/ 29. Educación
Cuando hablamos de educación hablamos también de derecho y acceso a la información y del desarrollo de la capacidad crítica necesaria por tomar decisiones. En una sociedad decrecentista y preocupada por la situación demográfica actual, es importante tomar medidas para asegurar una buena educación y sistemas de salud sexual y reproductiva dónde las mujeres se puedan empoderar y decidir cuántos hijos quieren traer al mundo. Estos sistemas deben proporcionar, en primer lugar, una buena educación sexual, seguida de garantitzar el acceso gratuito a los anticonceptivos y, por último, del derecho a decidir libremente la maternidad por la vía del acceso al aborto legal y gratuito. Ya hemos resaltado antes cómo la situación concreta de la mujer puede empeorar y precarizar su situación debido a la falta de acceso a estos derechos básicos, sin hablar de la "feminización de la pobreza" generalizada que está sufriendo el planeta, y más fuertemente las mujeres de países explotados por occidente, debido en buena parte a la falta de estos buenos sistemas de salud sexual y reproductiva, así como a la atadura cultural de la mujer a los trabajos de sostenibilidad de la vida. Son pues respuestas a esta situación actual de crisis, el cambio de estructura familiar, una revisión de la educación y otro reparto del trabajo.
[editar] 5. Reparto del trabajo
En cuanto al trabajo, y como decíamos antes, quizás hace falta replantearnos si queremos realmente que las tareas domésticas o de cuidados a las personas sean o no remuneradas, o más bien, sean realizadas entre todas las personas equitativamente. En una reducción de la semana laboral a 3 días quizás sería posible tener este tiempo necesario para el sostenimiento de la vida, en lugar de seguir con la mercantilización del cuidado o de las tareas domésticas, dónde las personas organizadas colectivamente se pueden hacer cargo realmente de las personas queridas de su entorno, sin olvidar el tiempo libre tan necesario para obtener una calidad de vida deseable. Y claro está, separar los trabajos necesarios de los innecesarios, a la vez que la dedicación de dinero y recursos a armamento e infraestructuras absurdas, en pro de dedicarlo al sostenimiento de la vida. La gran pregunta es también: ¿hasta qué punto queremos que haya un estado y sea éste el que administre los recursos como los impuestos, desde el momento en que hay abusos de poder político sobre todo por parte de los hombres y no hay democracia real? ¿No creemos mejores sistemas de gestión de los recursos más locales y colectivos?
[editar] 25. Naturaleza humana y decrecimiento
Por último, hace falta revisar el papel de las grandes disciplinas respecto a cómo nos explican la naturaleza humana, especialmente la ciencia y la medicina. Sabemos que estas disciplinas no son neutras y que a menudo están más al servicio de los beneficios económicos que al servicio de las personas. Por otra parte, tanto la ciencia como la medicina también han asumido acríticamente muchos de los fundamentos patriarcales de la desigualdad de géneros (entre otros) mirando de darles, además, una explicación científica. Es necesario tener en cuenta todo esto en el momento de plantearnos definiciones sobre la naturaleza humana y no caer en viejos errores conocidos.
Una postura crítica y decrecentista con la ciencia y la medicina debería llevar a cabo una investigación y desarrollo tecnológico ético y una revisión de las prácticas médico-científicas que están interviniendo sobre la naturaleza humana de maneras poco deseables, así como a menudo representan un mal uso y administración de estos recursos de conocimiento y técnicos. Hablamos por ejemplo de la hiper-medicalización del parto (tanto por las numerosas pruebas durante el embarazo, como las cesáreas programadas o los problemas posteriores debido al uso de técnicas poco saludables por comodidad del médico, como los cortes o episiotomías), hablamos de la psiquiatrización y/o intervenciones médicas (cómo en el caso de las personas transexuales y las intersexuales), hablamos de la medicalización de los problemas que sabemos que la mayoría de veces son del sistema y no de la persona (como la administración casi indiscriminada de pastillas antidepresivas)[9]. Asimismo, es necesario profundizar en la prevención (reducir o suprimir la contaminación, los productos químicos en la comida, en la limpieza, las jornadas laborales y semanales eternas, los trabajos alienantes, el estrés generalizado que tantas pequeñas y grandes enfermedades provoca, etc).
Para terminar, es necesario cuestionarnos el papel de la ciencia y la medicina en imponernos culturalmente los binomios hombre/naturaleza, hombre/mujer, artificial/natural o la absurda relación hombre-cultura/mujer-naturaleza que es necesario romper totalmente.
[editar] Notas
- ↑ Rubin, Gayle (1975), “El tráfico de mujeres: Notas sobre la "economía política" del sexo”, a Lamas, Marta (comp.) “El género: la construcción cultural de la diferencia sexual”, PUEG, México, 1996. pp. 35-96. También disponible on-line en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/159/15903007.pdf
- ↑ Durante el primer periodo de la Revolución Rusa se desarrollaron buenas críticas a la estructura familiar y la posición de presión que las mujeres ocupan en ella, al mismo tiempo que se tomaron medidas para modificarlo y emancipar a la mujer y a todas las personas hacia una equidad real entre los seres humanos. Ver por ejemplo:
- August Bebel (1879), Woman and Socialism disposable on line at http://www.marxists.org/archive/bebel/1879/woman-socialism/index.htm
- Clara Zetkin, Lenin on the Women’s Question disposable on line at http://www.marxists.org/archive/zetkin/1920/lenin/zetkin1.htm
- Leon Trostky (1925), "To Build Socialism Means To Emancipate Women and Protect Mothers", at Woman and the Family, Pathfinder Press, New York, 1973, selected works.
- ↑ Rubin (1975), op. cit.
- ↑ El colectivo “Precarias a la deriva” (entre otros, pero como ejemplo del que se está realizando en el estado español) hace tiempo que realiza la necesaria tarea de analizar y visibilitzar este fenómeno. Se puede acceder a buena parte de su trabajo en: http://www.sindominio.limpio/karakola/antiguacasa/precarias.htm
- ↑ Amaia Pérez-Orozco, charla de Decrecimiento y Feminismo, diciembre de 2009 al Patio Maravillas, Madrid. Extraído del audio a http://decrecimientomadrid.blogspot.com
- ↑ Amaia Pérez-Orozco, op. cit.
- ↑ Ver Cano, Ál. (2008) La liberación de subjetividades y de relacionas entre sujetos a través de mecanismos tecnológicos, culturales y organizativos en http://es.blogxpopuli.org/wiki/LSRS .
- ↑ Las autoras hablan de sus propias experiencias vividas: siguen siendo los hombres los que realizan tareas de arreglar y hacer obras en la casa y las mujeres las que más se dedican a la limpieza, a pesar de la tarea continuada de romper con estos roles.
- ↑ En la Wikipedia se encuentra un proyecto interesante, y dónde las autoras participan, que mira de profundizar sobre esta necesidad social de la participación democrática al desarrollo científico-tecnológico desde una perspectiva de género. Nos referimos al wikiprojecto “Ciencia, *Tecnología y Género”, que se encuentra en: http://es.wikipedia.org/wiki/Wikiproyecto:Ciencia,_Tecnología_y_Género y donde os invitamos a participar.