La privación en el correo electrónico
En 1971, Ray Tomilson desarrolló lo que hoy conocemos como "e-mail" o "correo electrónico". Lo hizo mientras trabajaba en BBN (antes de trabajar en Arpanet), a partir de los programas SNDMSG y CYPNET. El primero de ellos permitía enviar mensajes a distintas usuarias dentro de la misma máquina y el segundo permitía enviar mensajes a otras máquinas. Aunque su superior le decía que lo que hacía no servía de nada, en 1973, el 75% del tráfico de ARPANET ya era correo electrónico. Hoy en día, este tipo de intercambio de mensajes a través de máquinas conectadas en red es una práctica habitual para toda usuaria de Internet.
Las implicaciones sociopolíticas de esta popular herramienta es lo que interesa al proyecto BlogMail. En especial, deseamos cuestionar las lógicas que han instituido al correo electrónico como una forma de comunicación privada. Junto con la correspondencia postal, la conferencia telefónica y la conversación cara a cara, el e-mail puede considerarse como parte de los medios de comunicación individuales. Tradicionalmente, se asume que éstos ponen en relación individuos determinados entre sí (Beneyto, 1973), por lo cual se distinguen de los instrumentos para la comunicación con núcleos previamente calificados por una adscripción o adhesión ("medios de comunicación grupal o colectiva", como los son las ponencias en centros científicos o congresos) o para transmitir mensajes de manera indirecta y unilateral a un público anónimo, sin discriminación alguna ("comunicación multitudinaria" o "de masas", como las conferencias sin invitación nominativa y los mítines) (Beneyto, 1973).
Así pues, los correos electrónicos, como los postales, son privados en principio y no están hechos para salir inmediatamente a la luz. Se escriben para una sola persona, o para algunas pocas, es decir, para aquellas a quienes van dirigidos, sin intención de que sean leídos por otras que no sean explícitamente sus destinatarias. Nosotras estamos convencidas de que esta concepción no es inocente y comporta una seria limitación del potencial creativo de la comunicación cotidiana. En pocas palabras, entendemos que la privatización del e-mail lo que hace es privar de poder político a la vida privada de las personas.
A primera vista, podría pensarse que el carácter privado del e-mail es una herencia del correo postal. Sin embargo, la cuestión es un poco más compleja. Existen diferentes fenómenos que han favorecido la privatización de tales mensajes electrónicos. Básicamente, podemos mencionar cuatro:
- La intervención de las empresas, a partir de la década de los 80, que esperaban ofrecer comercialmente el acceso a Internet y sus servicios. Para dichas entidades, ha resultado mucho más beneficioso vender paquetes individualizados en los que, por ejemplo, el correo electrónico aparece como una solución de uso personal. Además, el correo público requiere también de una web donde quedase publicado y eso ahora mismo se está vendiendo por separado. Las empresas venden más capacidad de poder[1] más caro, pero en general no supone un encarecimiento de costes[2];
- El surgimiento del spam en 1994, que volvió problemática la difusión pública de la dirección de correo electrónico
- La fundación de programas como Echelon o Carnivore, que buscan un control poblacional a través de la vigilancia de la información electrónica;
- El intento sistemático de desprestigiar el hacking en los medios de comunicación, dibujándolo como una acción orientada al aprovechamiento indiscriminado o malintencionado de los servicios informáticos (incluido el e-mail).
Cada uno de estos fenómenos ha convertido en necesidad -en ocasiones, en imperativo- asegurar la privacidad del correo electrónico. Para conseguir mayores ganancias a través de la venta de servicios en red, las empresas han diseñado y vendido el e-mail como una herramienta de carácter individual. Adicionalmente, para evitar ser víctima del espionaje industrial, de los envíos masivos de correo electrónico con carácter comercial, de la vigilancia gubernamental o de cualquier otra mirada curiosa, los movimientos sociales y asociaciones de ciberderechos han adelantado esfuerzos para delimitar y defender la vida privada en la esfera electrónica. Entre estas últimas iniciativas vale la pena mencionar acciones como el Día de Atasco a Echelon, desarrollos de colectivos hacktivistas como Tracenoizer, y propuestas de asociaciones de protección de derechos electrónicos, como los Big Brother Awards. Algunas de ellas intentan inutilizar los sistemas de vigilancia o dificultar su trabajo, otras intentan hacer visible su existencia. Adicionalmente, y con frecuencia, dichos esfuerzos se acompañan por la distribución de información acerca de cómo es posible mantener protegida la vida privada en Internet. En tal caso, el uso de software de encriptación, es una estrategia muy comúnmente mencionada.
Ahora bien, el panorama en torno a la controversia por la privatización de la información en Internet estaría incompleto si no se mira la otra cara de la moneda. Estas iniciativas, tienen un carácter antagónico: se enfrentan de manera directa o indirecta a los sistemas de vigilancia gubernamental, comercial o individual. Sin embargo, no se preocupan por cuestionar la lógica que sustenta dicha controversia. Dejan intactos los modelos de producción de información, de riqueza y de subjetividad en la sociedad contemporánea.
En esta dirección han venido trabajando diferentes colectivos interesados en hacer circular libremente la información. Un ejemplo paradigmático es el trabajo realizado por colectivos de contra-información como Indymedia, Pangea, SinDominio y Nodo50 . Estas redes de activistas y periodistas favorecen la visibilización de las agendas, las actividades y los logros de los movimientos sociales, en especial de lo que se ha venido a llamar movimiento anti-globalización o altermundista. Pero, fundamentalmente, se oponen a la centralización de los medios de comunicación a escala global, a su modelo de comunicación centralizada y unidireccional, así como a sus vínculos con el poder establecido y con sus intereses económicos.
Ahora bien, a pesar de la importancia de su trabajo en lo que tiene que ver con la "libertad de expresión", los colectivos de contra-información no problematizan la existencia de la "vida privada" en Internet. En tal dirección existen otro tipo de experiencias. Las mismas tienen que ver con la ética hacker (Himanen, 2001) y su modelo de producción de conocimiento, que funciona a partir de la acción técnica cooperativa y de la distribución libre de sus productos, a través de la red. Las comunidades de software libre son un claro ejemplo de esta cuestión. BlogMail se enmarca dentro de tales experiencias.
Lo que aquí proponemos es llevar a cabo un servicio de correo electrónico público. Nos vamos a performar en una suerte de etnografía activista para cambiar la herramienta de creación de correo electrónico por una que nos permita llevar a cabo el cambio social que queremos que se produzca, y diseñar y construir las herramientas tecnológicas y/o sociales que propiciarán este cambio. Para ello armamos el grupo de investigación, intervención e ingeniería social Blogx Populi.
Para nosotras, la existencia de una esfera de "lo privado" en Internet es un síntoma de lo lejos que ha llegado la limitación de las libertades en la sociedad contemporánea. La diferenciación entre información pública y privada tiene implicaciones políticas que no pueden ser pasadas por alto.
El origen de la palabra "privado" viene de la antigüedad griega; significa "estar privado de la política". Más recientemente, diferentes autores han recaído en esta cuestión y han afirmado lo siguiente:
'¿De qué está privada la vida privada? Simplemente de vida, cruelmente ausente. La gente está tan privada de comunicación y de realización de sí misma como resulta posible. Debería decir: de hacer personalmente su propia historia.'
'El software privativo mantiene a los usuarios en un estado de división e impotencia. División porque cada usuario tiene prohibido ayudar a otros, distribuir copias; e impotencia porque el usuario no tiene la posibilidad de cambiar el programa ni de averiguar qué hace.'
Con base en lo anterior, afirmamos que la producción y distribución de información "privada" tiene un carácter político que ha sido expulsado de la esfera privada. De esta manera, sólo los intercambios colectivos o masivos pueden tener poder político. Actualmente, el ámbito de lo personal se relega a la esfera privada. Se le pretende "privar" de poder político, pero, como decían las lesbianas feministas en los 70: "Lo personal es político"[3].
↑ Bajo el nombre de ancho de banda, IPs fijas, y cuestiones técnicas que proveen agencia al cliente.
↑ De hecho, por ejemplo, los servidores que se encargan de mantener IPs dinámicas provocan que sea más costoso que mantener IPs fijas. ya que estas no necesitan de servidores.
↑ No es posible atribuir esta frase a una única autora. Ya a finales de los cuarenta hay producciones teóricas que de alguna manera remiten a esta cuestión, pero es durante la década de los setenta donde aparecerá en multitud de textos, sobre todo a partir de la publicación en 1969 del ensayo de Carol Hanisch precisamente titulado "The personal is political" en la Redstockings collection "Feminist Revolution". En él, hablando de su experiencia con grupos de mujeres durante más de un año en New York y Gainesville, Hanisch declara: "Una de las primeras cosas que descubrimos en estos grupos es que los problemas personales son problemas políticos. No existen pues, soluciones personales".
El texto original de Hanisch se puede encontrar en: http://scholar.alexanderstreet.com/download/attachments/2259/Personal+Is+Pol.pdf